El tejado de una casa o de un edificio es la parte menos visible y quizás por eso, pasa mucho tiempo sin recibir la atención necesaria. Lo idóneo es realizar revisiones periódicas, para asegurarse de que no se han producido daños. En el caso de que estos existan, repararlos a tiempo ahorrará problemas y dinero.

 

Mantener en buen estado el tejado exige:

Revisarlo una vez al año, como mínimo
De ser posible, se debe observar, además, el revestimiento inferior del tejado, para comprobar que no ha sido dañado por la humedad. Lo idóneo es que un experto en mantenimiento de techos también efectúe una revisión, aunque con una frecuencia menor: cada cinco años.

Valorar la cercanía de las ramas de árboles cercanos
Si las hay, cortarlas para evitar que rocen o cuelguen sobre él. Si se tiene una chimenea, se debe tener especial cuidado de que no queden ramas por encima o demasiado cerca. La idea es garantizar una buena ventilación y reducir el riesgo de posibles incendios u otros problemas.

Examinar el estado de las tejas
Además de las tejas, el estado de las juntas en el tejado, tanto entre las propias tejas como en los bordes. En el caso de existencia de chimenea hay que revisar los conductos de ventilación, así como evaluar el estado de buhardillas, claraboyas y tragaluces.

Limpiar las tejas y las juntas
No solo de suciedad, sino también de nidos de pájaros, arañas, insectos y hongos. Lo mismo para las antenas de televisión y cualquier otro objeto instalado en el tejado.

Eliminar las hojas caídas de los árboles
La limpieza de los canalones es fundamental. Ya que tienden a acumular restos orgánicos sobre todo en otoño y principios del invierno. En estas épocas, las hojas pueden bloquear los conductos y taponar los desagües. Esto puede convertirlo en un foco de insectos, bacterias y otros agentes que puedan actuar de forma negativa sobre el tejado y también sobre las paredes de la casa.