Es una de las reformas más habituales a la hora de querer ganar espacio. Pero no siempre es una tarea fácil, ni sencilla. Algunas paredes sujetan estructuras y las alternativas pasan por la valoración de un arquitecto.

Sin embargo, hay paredes cuya eliminación no supone un problema. Para ello debemos cerciorarnos de que dicha pared no constituye un elemento de la estructura. Es decir, no es un muro o pared de carga. No debe soportar pesos de la parte superior. También puede ser que aunque originalmente no fuera una zona de carga, en la actualidad cargue con algo.

Otro elemento que hay que valorar es las instalaciones que discurren por dicha pared, como tuberías de agua, gas, electricidad o telecomunicaciones.

La legislación obliga a que las paredes de carga tengan un grosor mínimo. Si comparamos una pared con otra, las paredes de carga son más gruesas. Sin embargo, en construcciones antiguas podemos encontrarnos con paredes más estrechas que también son de carga. La dirección de las viguetas pueden darnos información sobre qué paredes las sujetan. Si una pared se sitúa en sentido perpendicular es muy probable que sea de carga.

También hay que tener en cuenta, que las paredes en el mismo sentido que a vigueta puede ser carga porque viene a sustituir a una de ellas.

Otra manera de diferenciarlas, es ver si en la planta superior existe otra pared en la misma línea.

En ocasione, las paredes pueden convertirse en paredes cargadas, sobre todo en construcciones antiguas. El paso del tiempo y el deterioro de los materiales estructurales, por ejemplo maderas en mal estado, puede convertir una pared, que en principio no es de carga, en una que sostenga peso. Si una pared aparece con grietas horizontales puede ser un síntoma de una evolución en las cargas.

Por ello, es necesario que antes de iniciar cualquier derribo se consulte con un especialista que pueda asesorarle.